La mama de Hermelinda

Este es la historia de la mama de Hermelinda, una anciana de 75 años que fue diagnosticada con COVID19. Hermelinda se contactó con Coprodeli el 17 de junio, para esa fecha, ya se le habían muerto por COVID un sobrino que vivía con ella de 25 años y su papa de 78 años, su mama tenia nivel de saturación de oxigeno de 30% (un nivel muy crítico y al borde de la muerte).

Hermelinda había dado de garantía de 3,000 soles y pagaba 70 soles diarios de alquiler por un balón vacío en algún lugar. La noche del 17 de junio, Coprodeli le entrego un balón lleno de oxígeno que nos habían devuelto otro paciente.

Pasados 3 días, se le llamo para la devolución del balón, pero no lo devolvió, comentando que su mamá estaba muy mal y entre lagrimaos pidió que por favor se le dejara el balón por una semana más.

La segunda semana se lo volvió a pedir y ahí es donde nos contó lo del alquiler y la garantía que había dado y al día siguiente nos dice que mejor alquilaba el concentrador, pero luego nos dijo que no le valía porque solo llegaba al nivel 5 y que le dejara el balón unos días más.

Nos dimos cuenta después que ni había devuelto el balón ni el concentrador y se le llamo muy preocupado y fue ahí que nos contó que efectivamente iba a devolver el concentrador, pero que le había colocado el concentrador por la nariz, tal como le indicó el Padre Martín y a la vez le dejó el balón por la boca, dándose cuenta que la saturación subía rápidamente y por eso decidió aplicarle los dos al mismo tiempo.

Por la alta demanda, nunca pudo conseguir un médico y se guio por lo que veía en la televisión y la ayuda de una enfermera, además le dio azitromicina, Ivermectina y dexametasona.

La abuelita estaba desahuciada y la enfermera le dijo que ya la dejara morir tranquila; la abuelita gritaba como loca, decía palabrotas, maldecía etc. Lo que nunca antes había hecho. Sin embargo, Hermelinda se aferró a la esperanza, nos contó que lloraba a gritos de rodillas con sus hermanas pidiendo a Dios por su mamita y Dios la escuchó.

La abuelita ya satura 93, ha comido su sopita de quinua con verduras y ya puede sentarse y hoy recién, han devuelto el balón. ¡Felicidades!!

 


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